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El pensamiento supersticioso. Una reflexión a propósito del 2012.

12 Feb

Hace un tiempo, en un diálogo con mi hija salió a comentario el tan traído y llevado tema del “2012”. La poderosa descarga mediática en torno a profecías mayas y otro tipo de vaticinios, ha predominado en círculos sociales y populares y, en menor o mayor medida, ha generado un sentimiento de incertidumbre y una cierta ansiedad en algunas personas; y que estimo es un hecho que sólo puede ubicarse en el pensamiento mágico o supersticioso. Para colmo, la tentación no ha eximido siquiera a las televisoras de corte  cultural y científico como Discovery Channel o National Geographic, que aunque moderamente y con una visión crítica y de cierto modo científica han entrado al juego mediático de la difusión.

El Diccionario de la Real Academia, define con dos acepciones a la superstición: la creencia extraña a la fe religiosa y contraria a la razón; o la fe desmedida o valoración excesiva respecto de algo. Desde la perspectiva de la psicología, una superstición se considera como una creencia, una idea  mágica e irracional, que en esencia asocia determinados hechos u objetos, con seguridad y/o beneficios; o lo contrario, con peligro y/o perjuicios.

Desde su llegada al planeta, el ser humano he requerido y buscado explicaciones a los fenómenos y hechos de los que es parte, en búsqueda de autogarantizarse un estado de bienestar y seguridad, que le permita el control de sus condiciones existenciales. El pensamiento y la conducta  supersticiosa son actos aprendidos, que nos pueden llevan a evaluar con un enfoque externo, nuestra propia conducta y los eventos de los que somos parte; pero este tipo de creencias han sobrevivido en nuestros genes desde los origenes de la humanidad, y podría considerarse que incluso forman parte de nuestra conducta y pasado adaptativos.

Tampoco podrían considerarse del todo negativas estas creencias, hasta en tanto limiten o incidan de forma negativa en nuestra vida cotidiana; recordemos casos en personas que han desarrollado comportamientos obsesivos en detrimento de su propia calidad de vida física y mental o que la creencia mágica respecto al fin del mundo ha propiciado actos crueles como el suicidio colectivo o el asesinato de miembros de sectas, que amparados en sus creencias han originado que seguidores de estas organizaciones mueran en sucesos absurdos y faltos de lógica.

Respecto a los augurios del fin del mundo en el año que corre, primero se debe tener en cuenta que quienes han hecho tales predicciones son seres humanos falibles, subjetivos que amparados en una interpretación y sus significados enteramente personales, pretenden adoctrinar al resto de los seres humanos sobre un tema que escapa al plano lógico o empírico del conocimiento humano. No hay razón lógica, es decir, que sea susceptible de comprenderse por medio de la razón humana, para creer en tales adivinaciones; por ende, mucho menos existen razones, indicios o evidencias empíricas -que es el plano de conocimiento de interés de la ciencia- para considerar como válidos tales presagios.

Más que el fin del mundo, esta ansiedad causada por la incertidumbre nos debe llevar a reflexionar sobre el papel que nuestro comportamiento en la destrucción del planeta. No se requiere de un evento meteorológico extraordinario como una explosión solar o el choque de un asteroide, la implacable e irracional acción humana se ha encargado durante muchos años de llevarnos a nosotros mismos a la extinción y al destrucción del planeta.

La Agencia Espacial norteamericana (NASA) ha evaluado las noticias y eventos difundidos y hace una reflexión -al menos desde la óptica científica- de los posibles hechos; para mencionar sólo un ejemplo: refiere que no hay evidencia respecto a que algún suceso  negativo y extraordinario pueda pasar en la Tierra en 2012; y considerando que nuestro planeta ha existido por más de 4 mil millones de años, los científicos de mayor credibilidad y conocimientos del orbe no tienen indicios de alguna amenaza asociada con el año 2012. (Vale la pena ver las consideraciones formuladas por David Morrison, Director del Instituto de Ciencia Lunar de la citada agencia, las cuales están disponibles en: http://www.nasa.gov/topics/earth/features/2012.html).

El conocimiento científico superó desde hace mucho la oscuridad del fanatismo y la intolerancia; el pensamiento mágico y supersticioso también quedó atrás. Nuestra preocupación es buscar revertir con nuestra conducta el deterioro irracional de los ecosistemas del planeta y buscar conductas de consumo más amigables y sustentables, para evitar el inminente colapso. ¡Los problemas ambientales tienen soluciones conductuales!

Es recomendable visitar el sitio web del Centro para la Investigación (Center for Inquiry): http://www.centerforinquiry.net

 
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Publicado por en 12 febrero, 2012 en INFORMACIÓN

 

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