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NOTAS SOBRE CULTURA POLÍTICA Y ELECCIONES EN EL EDOMEX.

29 Abr

El próximo 3 de julio en el Estado de México se celebrarán elecciones.  La efervescencia del clima social que esto hecho conlleva no mueve ni conmueve a todos los ciudadanos. Quienes tienen un interés, por minúsculo que sea, en este suceso conocen y esperan fechas y plazos; otros seguro están informados de la fecha de la jornada electoral; los más, con alguna certeza, podríamos decir que atienden las necesidades apremiantes y prioritarias del día a día y no ven en la elección una opción a los problemas cotidianos.

Este jueves alumnos del octavo semestre de la carrera de psicología y quien esto escribe, dialogamos sobre cultura política. En principio se dejó en claro que al hablar de un comportamiento de esta naturaleza no es sólo hacer alusión a un proceso electoral como el que vive nuestra entidad federativa.

En un sondeo rápido formulado algunos estudiantes cuya edad fluctúa en los 20 años, son los más quienes reportan que votarán en la próxima elección, aún así hay un sector minoritario que manifiesta su desencanto en las cuestiones de esta naturaleza y expresan que sus dudas o sin cortapisas que no acudirán a las urnas, a pesar de tener credencial de elector. 

Mucho se ha mencionado en tratados y libros la definición aristotélica de zoon politikon, que evoca el concepto de animal social o político; y para ser precisos un animal de polis o ciudad como la concebía el pensador; sin duda no se podría circunscribir el sentido que le asignó Aristóteles con el que se asocia en nuestra época a la política. Para Aristóteles polis era una forma de organización sociopolítica propia del ser humano, y era éste, el que habitaba en la ciudad,  el objeto de sus estudios. En su tratado sobre Política,  el genio estagirita expone su pensamiento sobre la organización social y política. (1)

Pero esos seres sociables han modificado sus hábitos, sentimientos, emociones, actitudes, juicios y prejuicios respecto a su participación en tal organización sociopolítica, en la polis, en los asuntos públicos que nos competen a todos.

La noción de cultura política inició con el pensamiento de Platón y Ristóteles, y se afianzó con las ideas políticas de los clásicos como Monstesquieu, Rousseau y Tocqueville.

El sociologo estadounidense Talcott Parsons, la define como los sentimientos subjetivos, las actitudes y las conductas que caracterizan las orientaciones políticas individuales y colectivas en un sistema político.

Otra acepción la señala como el conjunto de conocimientos, creencias, valores y actitudes que permiten a los individuos dar sentido a la experiencia rutinaria de sus relaciones con el poder que los gobierna, así como con los grupos que le sirven como referencias identitarias, como establece Braud (1992).

Es entonces la cultura política, una parte de la cultura general que inspira los comportamientos políticos de una colectividad y sustenta a las instituciones públicas. En consecuencia es necesariamente el ciudadano quien alienta y dinamiza ese apartado de nuestra convivencia cultural en sociedad. Se considera de tal relevancia la dimensión de la cultura política en las sociedades actuales -aun cuando no tengamos tiempo ni la ocupación para pensar en ello-, que ésta desempeña un papel determinante en la conducta individual y colectiva de los seres humanos.

Basta hojear un periódico o enterarse en los noticiarios de l acreciente participación social en los asuntos públicos. El surgimiento y auge  de las organizaciones gubernamentales; los movimientos sociales en favor de causas diversas, el surgimiento de un fenómeno como wikileaks, los medios de transmisión independiente de información y conocimiento a través de las tecnologías de la información- internet u otros-, refuerzan la idea de que la cultura política contemporánea está en constante e imparable movimiento en el planeta, y de ser partícipes, de una u otra forma, pocos escapan y que también somos los ciudadanos quienes la sustentamos.

Pero tal cultura política no es homogenea, como pudiera pensarse, como dice Giacomo Sani, la cultura política de cada sociedad se conforma por un conjunto de subculturas, esto es, normas y valores diversos, que con cierta frecuencia se oponen entre sí.

Por tal razón entran en asociación la cultura política con la política de comunicación, en el sentido de la importancia que tienen cada uno de los elementos que la componen. Se puede decir que los juicios que formulan los seres humanos relativos a su realidad, pueden ser en ocasiones falsos o verdaderos, profundos o superficiales; pueden fundarse en conocimientos objetivos o prejuicios, así como en formas elementales de emotividad o bases racionales; pero lo que no se puede perder de vista es que, inmersos en la Sociedad del Conocimiento, los seres humanos somos presa, objetos o actores de los procesos, instrumentos y fenómenos que en ella ocurren.

Entonces las creencias, emociones, sentimientos, actitudes, hábitos y cualesquiera de nuestros comportamientos se van impregnando de esos procesos y productos culturales de los que somos partícipes, voluntaria o involuntariamente, y con base en elle emitimos juicios, percepciones, opiniones y evaluaciones hacia los objetos de la realidad que nos interesan.

Una serie de mecanismos diversos se detonarán en quienes somos conscientes del momento y la realidad en que vivimos. Emociones, sentimientos, experiencias pasadas, valores, creencias, costumbres nos motivarán a participar o no en la jornada electoral; nos moverán o no, a exigir el respeto al voto una vez pasada la votación; nos convocarán a obligar a quienes resulten electos a cumplir con sus responsabilidades o a seguir en la apatía del dejar hacer o dejar pasar.

Lo innegable es que hayamos o no participado, seremos parte de ese movimiento sociocultural llamado política y nos ubicará en la dimensión que hayamos elegido; la de quienes queremos que las cosas cambien y damos un paso para ello, o las de quienes pretenden ver pasar la transición como quien ve caer una lluvia de verano.

Hannah Arendt, decía que: “el desprecio es el mayor enemigo de la autoridad y la risa su más temible amenaza”; en el desaire por los desaciertos y la burla por los desatinos, la sociedad tiene un gran instrumento para evaluar y exigir a quienes le representan el cumplimiento de su obligación; las urnas nos acercan a esta posibilidad, aunque la recompensa no sea inmediata y eso quienes buscan el voto lo saben.

No se requiere el idioma para entender:

1. Puede consultarse el texto íntegro del libro Política, de Aristóteles en el siguiente enlace: Política. Aristóteles.




 
2 comentarios

Publicado por en 29 abril, 2011 en INFORMACIÓN

 

2 Respuestas a “NOTAS SOBRE CULTURA POLÍTICA Y ELECCIONES EN EL EDOMEX.

  1. HOSSE PAKKO

    5 mayo, 2011 at 21:31

    para variar! un artículo sobre el tema de moda: “elecciones en la entidad”
    no es nada personal contra quién lo publica, ¡aclaro!

    pero de verdad los mexiquenses hacemos valer el derecho de la “elección”….
    algo tan simple…analizemos lo que nos estan vendiendo en la tv y otros medios,
    realmente ponemos atención en el contenido de los spots….¡y vaya que dejan mucho que decir!

    ejemplo 1
    sabes lo que pasará este 3 de julio en …..bla bla bla cuando lo veo y oigo hasta dolor de estomago me provoca.
    a que tipo de auditorio está dirigido este spot, será a personas que no saben o carecen de sentido común y que necesita de anuncios de este tipo para poder enterarse de lo que significa una eleccion en la entidad…o simplemente es la manera en que se maneja la situación.

    ahora bien!

    ejemplo 2
    hablemos de la situación, cuando los personajes que desarrollan una platica en la que uno de ellos no renovo su credencial! y para cerrar el instituto dice:
    ¡sí no renovaste tu credencial, aún puedes votar en estas elecciones!

    …de que se trata señores! cuando no hace mucho, a principio de año la identificacion no renovada fue atribuida como no oficial….y ahora de la nada si sirve! ya no entendí! y más cuando las oficinas del instituto en el ultimo trimestre del año pasado estuvieron hasta el tope, porque se les ocurrió que sí no la renovabas ya no serviría….

    es el juego eterno de cada elección, sea estatal, federal…es lo mismo; es el momento en que el instituto hace acto de aparición, porque una vez terminada la “contienda”, no sabemos más de su función.

    solo se acuerdan de los ciudadanos cuando se tiene que elegir a un representante; porque es importante hacer creer que existe democracia y que quienes eligen son los ciudadanos…será esto verdad?

    y que decir de los partidos y sus candidatos, lo que menos ofrecen son propuestas o alternativas de solución; ultimamente basan las campañas en descalificaciones, para esto se pintan solos.
    sabemos o recordamos más a un candidato por los comentarios que hizo sobre su contrincante, que por la propuesta que pudo haber mencionado durante su campaña….

    no caigamos o sigamos el juego de la “elección”, la decisón la tiene cada uno de nosotros. sí votas o no, pero que sea porque tu lo decides.

     
    • José Antonio Dzib S.

      7 mayo, 2011 at 06:45

      Acepto el comentario preliminar y tampoco tomo el comentario como una opinión personal en contra.

      Lo acepto más como un pretexto para el diálogo. No sé si sea tema de moda porque el sentido común y la lógica permite inferir que es un tema que no interesa a la mayoría; los niveles de participación en la jornada electoral de elecciones pasadas lo confirma: el índice de abstencionismo sigue por encima de las expectativas democráticas de una nación cuya cultura política es incipiente y tiene rasgos culturales propios “para qué votar si siempre es lo mismo”; “yo no voto porque el voto no se respeta”.

      Por supuesto que la decisión es de cada uno.

      Se atribuye al escritor y poeta estadounidense Charles Bukowski una frase que dice: “La diferencia entre una democracia y una dictadura consiste en que en la democracia puedes votar antes de obedecer las órdenes.” Prefiero siempre lo primero.

      Pero no sólo me refiero a lo electoral ni específicamente a la emisión del voto, me refiero a la participación ciudadana en los asuntos públicos, si no participamos no podemos ser partícipes y menos dueños de nuestros destinos, la manera más fácil de ir por la vida es la pasividad y no asumir responsabilidades. Tampoco es interés reducir la participación a los actos y acciones de un proceso electoral como las campañas o el uso de los medios de comunicación. Se trata de tener iniciativa para aportar una cuota de solución a los problemas, sea por medio del voto, o de una marcha y de cultivarnos para tener los elementos, de hecho y de derecho, para exigir a quien gobierne en todo momento que cumpla con su obligación y no sólo lamentarse de las malas decisiones.

      Pero mi querido Paco, agradezco tus comentarios y espero otro intercambio de ideas.

       

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