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LA CULTURA COMO IDENTIDAD

28 Ene

LA CULTURA COMO IDENTIDAD Y LA IDENTIDAD COMO CULTURA

 

Burka: la cárcel de tela.

 

Gilberto  Giménez

Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM

1. Cultura e identidad: una pareja conceptual indisociable

En esta conferencia me propongo desarrollar la relación simbiótica que, en mi opinión, existe entre cultura e identidad. Así formulado, el tema exige lógicamente definir primero qué entendemos por cultura e identidad, porque sólo así podremos precisar sus relaciones recíprocas.

Ya adelanto desde ahora que, si bien defenderé la indisociabilidad conceptual entre cultura e identidad, también afirmaré que, si se asume una perspectiva histórica o diacrónica, no existe una  correlación estable o inmodificable entre las mismas, porque vistas las cosas en el mediano o largo plazo, la identidad se define primariamente por sus límites y no por el contenido cultural que en un momento determinado marca o fija esos límites.

Por último, si tenemos tiempo abordaré, a la luz de las grandes tesis previamente planteadas, un tema más concreto que suele estar muy  presente en los debates contemporáneos sobre la cultura y que puede interesar particularmente a los promotores culturales: el multiculturalismo.

Comenzaré planteando la tesis fundamental que me propongo sustentar: los conceptos de cultura e identidad son conceptos estrechamente interrelacionados e indisociables en sociología y antropología.  En efecto, nuestra identidad sólo puede consistir en la apropiación distintiva de ciertos repertorios culturales que se encuentran en nuestro entorno social, en nuestro grupo o en nuestra sociedad. Lo cual resulta más claro todavía si se considera que la primera función de la identidad es marcar fronteras entre un nosotros y los “otros”, y no se ve de qué otra manera podríamos diferenciarnos de los demás si no es a través de una constelación de rasgos culturales distintivos. Por eso suelo repetir siempre que la identidad no es más que el lado subjetivo (o, mejor, intersubjetivo) de la cultura, la cultura interiorizada en forma específica, distintiva y contrastiva por los actores sociales en relación con otros actores.

Por consiguiente, para entender la identidad se requiere entender primero qué es cultura, y eso es lo que vamos a hacer a continuación.

2. Breve incursión en el territorio de la cultura

Como acabo de señalar, los conceptos de identidad y de cultura son inseparables, por la sencilla razón de que el primero se construye a partir de materiales culturales.  No puedo desarrollar aquí, por supuesto, todo el proceso histórico de formación del concepto de cultura en las  ciencias sociales. Diré simplemente que hemos pasado de una concepción culturalista que definía la cultura, en los años cincuenta, en términos de “modelos de comportamiento”, a una concepción simbólica que a partir de Clifford Geertz, en los años setenta,  define la cultura como  pautas de significados”. Por consiguiente, Geertz restringe el concepto de cultura reduciéndolo al ámbito de los hechos simbólicos.  Este autor sigue hablando de “pautas”, pero no ya de pautas de comportamientos sino de pautas de significados, que de todos modos constituyen una dimensión analítica de los comportamientos (porque lo simbólico no constituye un mundo aparte, sino una dimensión inherente a todas las prácticas). Vale la pena recordar el primer capítulo del libro de Clifford Geertz La interpretación de las culturas (1992), donde afirma, citando a Max Weber,  que la cultura se presenta como una “telaraña de significados” que nosotros mismos hemos tejido a nuestro alrededor y dentro de la cual quedamos ineluctablemente atrapados (p. 20).

Pero demos un paso más: no todos los significados pueden llamarse culturales, sino sólo aquellos que son compartidos y relativamente  duraderos, ya sea a nivel individual, ya sea a nivel histórico, es decir, en términos generacionales (Strauss y Quin, 1997: 89 ss.). Así, por  ejemplo, hay significados vinculados con mi biografía personal que para mí revisten una enorme importancia desde el punto de vista individual e idiosincrásico, pero que ustedes no comparten y tampoco yo deseo compartir. A éstos no los llamamos significados culturales. Y tampoco son tales los significados efímeros de corta duración, como ciertas modas intelectuales pasajeras y volátiles.

A esto debe añadirse otra característica: muchos de estos significados compartidos pueden revestir también una gran fuerza motivacional y emotiva (como suele ocurrir en el campo religioso, por ejemplo). Además, frecuentemente tienden a desbordar un contexto particular para difundirse a contextos más amplios.  A esto se le llama “tematicidad” de la cultura, por analogía con los temas musicales recurrentes en diferentes piezas o con los “motivos” de los cuentos populares que se repiten como un tema invariable en muchas narraciones. Así, por ejemplo, el símbolo de la maternidad, que nosotros asociamos espontáneamente con la idea de protección, calor y amparo, es un símbolo casi universal que desborda los contextos particulares. Recordemos la metáfora de la “tierra madre” que en los países andinos se traduce como la “Pacha Mama”.

En resumen: la cultura no debe entenderse nunca como un repertorio homogéneo, estático e inmodificable de significados. Por el contrario, puede tener a la vez “zonas de estabilidad y persistencia” y “zonas de movilidad” y cambio. Algunos de sus sectores pueden estar sometidos a fuerzas centrípetas que le confieran mayor solidez, vigor y vitalidad, mientras que otros sectores pueden obedecer a tendencias centrífugas que los tornan, por ejemplo,  más cambiantes y poco estables en las personas, inmotivados, contextualmente limitados y muy poco compartidos por la gente dentro de una sociedad.

Pero lo importante aquí, como ya señalamos, es tener en cuenta que no todos los repertorios de significados son culturales, sino sólo aquellos que son compartidos y relativamente duraderos.

Las consideraciones precedentes pueden parecer un tanto abstractas, pero basta un breve ejercicio de reflexión y autoanálisis para percatarnos de su carácter concreto y vivencial. En efecto, si miramos con un poco de detenimiento a nuestro alrededor, nos damos cuenta de que estamos sumergidos en un mar de significados, imágenes y símbolos. Todo tiene un significado, a veces ampliamente compartido, en torno nuestro: nuestro país, nuestra familia, nuestra casa, nuestro jardín, nuestro automóvil y nuestro perro; nuestro lugar de estudio o de trabajo, nuestra música preferida, nuestras novias, nuestros amigos y nuestros entretenimientos; los espacios públicos de nuestra ciudad, nuestra iglesia, nuestras creencias religiosas, nuestro partido y nuestras ideologías políticas.  Y cuando salimos de vacaciones, cuando caminamos por las calles de la ciudad o cuando viajamos en el metro, es como si estuviéramos nadando en un río de significados, imágenes y símbolos. Todo esto,
y no otra cosa, son la cultura o, más precisamente, nuestro “entorno cultural”.

Pero necesitamos dar un paso más para destacar lo siguiente: por una parte los significados culturales se objetivan en forma de
artefactos o comportamientos observables, llamados también “formas culturales” por John B. Thompson (1998: 202 y ss), por ejemplo, obras de arte, ritos, danzas…; y por otra se interiorizan en forma de “habitus”, de esquemas cognitivos o de representaciones sociales. En el primer caso tenemos lo que Bourdieu (1985: 86 ss.) llamaba “simbolismo objetivado” y otros “cultura pública”, mientras que en el último caso tenemos las “formas interiorizadas” o “incorporadas” de la cultura.

Por supuesto que existe una relación dialéctica e indisociable entre ambas formas de la cultura. Por una parte, las formas interiorizadas provienen de experiencias comunes y compartidas, mediadas por las formas objetivadas de la cultura; y por otra, no se podría interpretar ni leer siguiera las formas culturales exteriorizadas sin los esquemas cognitivos o “habitus” que nos habilitan para ello. Esta distinción es una tesis clásica de Bourdieu (1985: 86 ss.) que para mí desempeña un papel estratégico en los estudios culturales, ya que permite tener una visión integral de la cultura, en la medida en que incluye también su interiorización por los actores sociales. Más aún, nos permite considerar la cultura preferentemente desde el punto de vista de los actores sociales que la interiorizan, la “incorporan”  y la convierten en sustancia propia. Desde esta perspectiva podemos decir que no existe cultura sin sujeto ni sujeto sin cultura.

Estas consideraciones revisten considerable importancia para evaluar críticamente ciertas tesis “postmodernas” como la de la “hibridación cultural”, que sólo toma en cuenta la génesis o el origen de los componentes de las “formas culturales” (v.g. en la música, en la arquitectura y en la literatura), sin preocuparse por los sujetos que las producen, las consumen y se las apropian reconfigurándolas o confiriéndoles un nuevo sentido. Bajo este ángulo, la tesis carece de originalidad, ya que sabemos desde Franz Boas que todas las formas culturales son híbridas desde el momento en que se ha generalizado el contacto intercultural. Es una tesis trillada de lo que suele llamarse “difusionismo” en Antropología. Pero las formas interiorizadas de la cultura se caracterizan precisamente por la tendencia a recomponer y reconfigurar lo “híbrido”, confiriéndole una relativa unidad y coherencia. Con otras palabras, no se puede interiorizar lo híbrido en cuanto híbrido, ni mantener por mucho tiempo lo que los psicólogos llaman “disonancias cognitivas” salvo en situaciones psíquicamente patológicas.

Resumamos lo expuesto de la siguiente manera: la cultura es la organización social del sentido, interiorizado de modo relativamente estable por los sujetos en forma de esquemas o de representaciones compartidas, y objetivado en “formas simbólicas”, todo ello en contextos históricamente específicos y socialmente estructurados, porque para nosotros, sociólogos y antropólogos, todos los hechos sociales se hallan inscritos en un determinado contexto espacio-temporal.

3. La cultura como operadora de diferenciación

El siguiente paso es mostrar cómo las identidades se construyen precisamente a partir de la apropiación, por parte de los actores sociales, de determinados repertorios culturales considerados simultáneamente como diferenciadores (hacia afuera) y definidores de la propia unidad y especificidad (hacia adentro). Es decir, la identidad no es más que la cultura interiorizada por los sujetos, considerada bajo el ángulo de su función diferenciadora y contrastiva en relación con otros sujetos. En efecto, ya Immanuel Wallerstein (1992: 31 ss.) señalaba que una de las funciones casi universalmente atribuida a la cultura es la de diferenciar a un grupo de otros grupos. En este sentido representa el conjunto de los rasgos compartidos dentro de un grupo y presumiblemente no compartidos (o no enteramente compartidos) fuera del mismo. De aquí su papel de operadora de diferenciación.

Ahora podemos entender por qué los conceptos de cultura y de identidad constituyen una pareja indisociable. Y también podemos entender que la concepción que se tenga de la cultura va a comandar la concepción correspondiente de la identidad. Si soy, por ejemplo, “posmoderno” y concibo la cultura como esencialmente fragmentada, híbrida, descentrada y fluida, mi concepción de la identidad también revestirá los mismos caracteres.  Tal es el caso del sociólogo polaco Zigmunt Bauman (1996; 2000; 2004), quien en varios de sus ensayos considera que en la sociedad posmoderna todo es “líquido” (“globalización líquida”, “sociedades líquidas”, “amores líquidos”, “identidades fluidas” etc.), negando de este modo toda estabilidad a los procesos sociales.

4. La identidad como atributo relacional de los actores sociales

El concepto de identidad es un concepto que se ha impuesto masivamente en las ciencias sociales a partir de los años ochenta y más todavía en los noventa.  El problema es que, sobre todo en México, este concepto tiende a banalizarse, del mismo modo que el de cultura, porque todo el mundo lo invoca hasta la saciedad sin preocuparse en lo más mínimo por definirlo o someterlo a cierto rigor conceptual. Así como se tiende a ver cultura por todas partes – “cultura de la violencia”,  “narco-cultura”, “cultura del no pago”… -, parece que todo está dotado de identidad, desde la “ciudadanía” abstracta hasta los parques públicos.

En las ciencias sociales, el recurso cada vez más frecuente al concepto de identidad se explica porque se trata de un concepto necesario. Por ejemplo, sin el concepto de identidad no se podría explicar la menor interacción social, porque todo proceso de interacción implica, entre otras cosas, que los interlocutores implicados se reconozcan recíprocamente mediante la puesta en relieve de alguna dimensión pertinente de su identidad. En este momento yo estoy asumiendo ante ustedes una identidad de rol: la de expositor o conferencista, y ustedes están asumiendo una identidad de rol complementaria: la de colegas que participan como oyentes en una de las conferencias organizadas en el marco de este foro. Y gracias al reconocimiento recíproco de nuestras respectivas identidades de rol podemos establecer una interacción fructífera y llena de sentido entre nosotros. Este ejemplo banal nos está indicando que no es posible pensar siquiera la sociedad sin el concepto de identidad, porque sin interacción social no hay sociedad.

Pasemos ahora a enunciar una tesis central en relación con la problemática de la identidad. Esta tesis podría formularse así: la identidad se predica en sentido propio solamente de sujetos individuales dotados de conciencia, memoria y psicología propias, y sólo por analogía de los actores colectivos, como son los grupos, los movimientos sociales, los partidos políticos, la comunidad nacional y, en el caso urbano, los vecindarios, los barrios,  los municipios y la ciudad en su conjunto.

Como podrán comprobar, esta tesis es de suma importancia porque aquí suele haber muchas confusiones. El gran problema en ciertos sectores de las ciencias sociales, sobre todo en México, es la tendencia a “psicologizar” las categorías estadísticas, los grupos y los colectivos.  Y es que existen precedentes que presionan en esta dirección, como cierta literatura que de Samuel Ramos hasta Octavio Paz busca definir nada menos que “la psicología del mexicano”. Así, para Samuel Ramos el principio generador de la identidad del mexicano sería el complejo de inferioridad;  para Octavio Paz, la soledad; y para algún otro, la melancolía. Nadie pone en cuestión el valor literario y hasta heurístico de la obra de estos autores. Más aún, para mí Octavio Paz, sobre todo en El Laberinto de la Soledad (1994), es el Ortega y Gasset mexicano. Pero una cosa es el valor literario y otra muy distinta la validez de las hipótesis sociológicas que se sustenta en lenguaje literario. Hablar de la “psicología del mexicano”, de la “psicología e la mujer” o de la “psicología de la juventud” me parece una aberración ociológica, porque se está hipostasiando y “psicologizando” agregados stadísticos que no pueden ser tratados como si fueran actores sociales. No xiste la “psicología del mexicano” ni mucho menos esa famosa doble historia ue señala Paz: la historia aparente y la historia subterránea que desde los acrificios aztecas y la Malinche habrían dejado huellas traumáticas en la conciencia e los mexicanos. Lo grave del caso es que esta “sociología literaria” puede rovocar en sus lectores lo que Bourdieu llamaba “efecto de teoría”. Es decir, omo Octavio Paz es un autor muy reconocido y de vasta influencia, sus lectores ueden terminar identificándose realmente con la imagen del mexicano diseñada n su “teoría”. De este modo la teoría hace existir “performativamente”[1] o que antes de ella no existía.

Por todo esto considero muy importante la tesis según la ual la identidad se predica en entido propio solamente de los sujetos individuales dotados de conciencia, emoria  y psicología propias, y sólo por nalogía de los actores colectivos.

Lo anterior nos conduce a otra tesis igualmente fundamental: a teoría de la identidad se inscribe entro de una teoría de los actores sociales. No es una casualidad que a teoría de la identidad haya surgido en el ámbito de las teorías de la cción, es decir, en el contexto de las familias de teorías que parten del ostulado weberiano de la “acción dotada de sentido”. En efecto, no puede xistir “acciones con sentido” sin actores, y la identidad constituye recisamente uno de los parámetros que definen a estos últimos.

Ahora bien, ¿cuáles son los parámetros fundamentales que efinen a un actor social?

1) Todo actor ocupa siempre una o varias posiciones en la estructura social. Nadie puede escaparse de esto, porque ni los individuos ni ls grupos están colgados de las nubes. Los actores son indisociables de las structuras y siempre deben ser estudiados como “actores-insertos-en-sstemas“(actors-in-system), dicen algunos ociólogos norteamericanos. En el espacio urbano, por ejemplo, no podemos ni squiera concebir un actor que no esté situado en algún lugar de la estratificación urbana o de la estructura socio-profesional urbana. Y eso significa ocupar una posición en la estructura social.

2) Ningún actor se concibe sino en interacción con otros, sea en términos inmediatos (cara a cara), como en un vecindario; sea a distancia, como cuando me comunico por Internet con colegas que viven en Cambridge o en París.  Por consiguiente no podré concebir un actor social urbano que no esté en interacción con otros sea en espacios públicos, sea dentro de un vecindario, dentro de un barrio, dentro de una zona urbana especializada o a escala de toda una aglomeración urbana

3) Todo actor social está dotado de alguna forma de poder, en el sentido de que dispone siempre de algún tipo de recursos que le permite establecer objetivos y movilizar los medios para alcanzarlos. Yo, por ejemplo, carezco del poder burocrático que tienen algunos de mis colegas en la Universidad (porque no nací en México y si bien soy ciudadano mexicano, soy ciudadano de segunda), pero supongo que tengo alguna forma de poder, alguna capacidad de decisión por lo menos en mi casa o entre mis estudiantes.

4) Todo actor social está dotado de una identidad. Ésta es la imagen distintiva que tiene de sí mismo el actor social en relación con otros. Se trata, por lo tanto, de un atributo relacional y no de una “marca” o de una especie de placa que cada quien lleva colgado del cuello.

5) En estrecha relación con su identidad, todo actor social tiene también un proyecto, es decir, algún prospecto para el futuro, alguna forma de anticipación del porvenir. Un mismo actor social puede tener múltiples proyectos: algunos son “proyectos de vida cotidiana” (por ejemplo, ir al cine el próximo fin de semana); otros, en cambio, son “proyectos de sociedad” (v.g., proyectos políticos, proyectos de desarrollo urbano). El proyecto (personal o colectivo) está muy ligado con la percepción de nuestra identidad, porque deriva de la imagen que tenemos de nosotros mismos y, por ende, de nuestras aspiraciones.

6) Todo actor social se encuentra en constante proceso de socialización y aprendizaje, lo cual quiere decir que está haciéndose siempre y nunca termina de configurarse definitivamente. Es la experiencia que tenemos nosotros los maestros, pues nunca acabamos de aprender. Siempre tenemos que estar al día y mantenernos al corriente de lo que se está produciendo internacionalmente. Uno nunca puede decir: “bueno, ya me recibí, tengo mi título de doctorado y hasta de posdoctorado, y por lo tanto ya no necesito leer o estudiar más”.

En resumen, podemos ver que la teoría de la identidad se cruza necesariamente con la teoría de los actores sociales.

5. Identidades individuales

Como acabamos de señalar, la identidad es siempre la identidad de determinados actores sociales que en sentido propio sólo son los actores individuales, ya que estos últimos son los únicos que poseen conciencia, memoria y psicología propias. Pero ello no obsta a que el concepto de identidad se aplique también, analógicamente, a grupos y colectivos carentes de conciencia propia porque constituyen más bien “sistemas de acción”.

Para ambos casos, el concepto de identidad implica por lo menos los siguientes elementos: (1) la permanencia en el tiempo de un sujeto de acción  (2) concebido como una unidad con límites (3) que lo distinguen de todos los demás sujetos, (4) aunque también se requiere el reconocimiento de estos últimos.

Ya hemos hablado de la distinción crucial entre identidades individuales e identidades colectivas. Por lo tanto, el problema de la identidad puede ser abordado a escala de los individuos o a escala de los grupos u otros colectivos. Se trata de puntos de vista diferentes que toda investigación debe tomar en cuenta so pena de caer en confusiones lamentables. Comencemos por las identidades individuales.

En la escala individual, la identidad puede ser definida como un proceso subjetivo y frecuentemente auto-reflexivo por el que los sujetos individuales definen sus diferencias con respecto a otros sujetos mediante la auto-asignación de un repertorio de atributos culturales generalmente valorizados y relativamente estables en el tiempo.

Pero debe añadirse de inmediato, como señalamos más arriba y remacharemos después, una precisión capital: la auto-identificación
del sujeto del modo susodicho requiere ser reconocida por los demás sujetos con quienes interactúa para que exista social y públicamente. Por eso decimos que la identidad del individuo no es simplemente numérica, sino también una identidad cualitativa que se forma, se mantiene y se manifiesta en y por los procesos de interacción y comunicación social (Habermas, 1987: Vol. II: 145).

Desarrollemos brevemente las implicaciones de la definición inicial. Si aceptamos que la identidad de un sujeto se caracteriza ante todo por la voluntad de distinción, demarcación y autonomía con respecto a otros sujetos, se plantea naturalmente la cuestión de cuáles son los atributos diacríticos a los que dicho sujeto apela para fundamentar esa voluntad. Diremos que se trata de una doble serie de atributos distintivos, todos ellos de naturaleza cultural:

1) atributos de pertenencia social que implican la identificación del individuo con diferentes categorías, grupos y colectivos sociales;

2) atributos particularizantes que determinan la unicidad idiosincrásica del sujeto en cuestión.

Por lo tanto, la identidad de una persona contiene elementos de lo “socialmente compartido”, resultante de la pertenencia a grupos y otros colectivos, y de lo “individualmente único”. Los elementos colectivos destacan las semejanzas, mientras que los individuales enfatizan las
diferencias, pero ambos se conjuntan para constituir la identidad única, aunque multidimensional, del sujeto individual.

Por lo que toca a la primera serie de atributos, la identidad de un individuo se define principalmente por el conjunto de sus pertenencias sociales. G. Simmel ilustra este aserto del siguiente modo:

“El hombre moderno pertenece en primera instancia a la familia de sus progenitores; luego, a la fundada por él mismo, y por lo tanto, también a la de su mujer; por último, a su profesión, que ya de por sí lo inserta frecuentemente en numerosos círculos de intereses […] Además, tiene conciencia de ser ciudadano de un Estado y de pertenecer a un determinado estrato social. Por otra parte, puede ser oficial de reserva,  pertenecer a un par de asociaciones y poseer relaciones sociales conectadas, a su vez, con los más variados círculos sociales…” (citado por Pollini, 1987: 32).

Vale la pena subrayar esta contribución específicamente sociológica a la teoría de la identidad, según la cual las pertenencias sociales constituyen, paradójicamente, un componente esencial de las identidades individuales. Más aún, según la tesis de Simmel, la multiplicación de los círculos de pertenencia, lejos de diluir la identidad individual, más bien la fortalece y circunscribe con mayor precisión, ya que “cuanto más se acrecienta su número, resulta menos probable que otras personas exhiban la misma combinación de grupos y que los numerosos círculos (de pertenencia) se entrecrucen una vez más en un solo punto” (citado por Pollini, ibid., p. 33).

¿Pero cuáles son, concretamente, esas categorías o grupos de pertenencia? Según los sociólogos, los más importantes – aunque no los únicos – serían la clase social, la etnicidad, las colectividades territorializadas (localidad, región, nación), los grupos de edad y el género. Tales serían las principales fuentes que alimentan la identidad personal. Los sociólogos también añaden que, según los diferentes contextos, algunas de estas pertenencias pueden tener mayor relieve y visibilidad que otras. Así, por ejemplo, para un indígena mexicano su pertenencia étnica – frecuentemente delatada por el color de su piel – es más importante que su estatuto de clase, aunque objetivamente también forme parte de las clases subalternas.

Cabe añadir todavía que, ya según los clásicos, la pertenencia social implica compartir, aunque sea parcialmente, los modelos culturales (de tipo simbólico-expresivo) de los grupos o colectivos en cuestión. No se pertenece a la Iglesia católica, ni se es reconocido como miembro de la misma, si no se comparte en mayor o menor grado sus dogmas, su credo y sus prácticas rituales. Esta observación adicional nos permite precisar en qué sentido la cultura interviene como nutriente de la identidad: no, por cierto, en términos generales y abstractos, sino en cuanto se condensa en forma de “mundos concretos y relativamente delimitados de creencias y prácticas” propias de nuestros grupos de pertenencia, como es el caso de la Iglesia católica en el ejemplo interior. (Sewell, Jr., 1999: 52).

Revisemos ahora rápidamente la segunda serie de atributos: los que hemos llamado “atributos particularizantes”. Éstos son múltiples, variados y también cambiantes según los diferentes contextos, por lo que la enumeración que sigue debe considerarse abierta, y no definitiva y estable.

Las personas también se identifican y se distinguen de los demás, entre otras cosas: (1) por atributos que podríamos llamar “caracteriológicos”; (2) por su “estilo de vida” reflejado principalmente en sus hábitos de consumo; (3) por su red personal de “relaciones íntimas” (alter ego); (4) por el conjunto de “objetos entrañables” que poseen; y  (5) por su biografía personal incanjeable.

Los atributos caracteriológicos son un conjunto de características tales como “disposiciones, hábitos, tendencias, actitudes y capacidades, a los que se añade lo relativo a la imagen del propio cuerpo” (Lipiansky, 1992: 122). Algunos de estos atributos tienen un significado preferentemente individual (v.g., inteligente, perseverante, imaginativo), mientras que otros tienen un significado relacional (v.g. tolerante, amable, comunicativo, sentimental).

Los estilos de vida se relacionan con las preferencias personales en materia de consumo. El presupuesto subyacente es el de que la enorme variedad y multiplicidad de productos promovidos por la publicidad y el marketing permiten a los individuos elegir dentro de una amplia oferta de estilos de vida. Por ejemplo, se puede elegir un “estilo ecológico” de vida, que se reflejará en el consumo de alimentos (v.g., no consumir productos con componentes transgénicos) y en el comportamiento frente a la naturaleza (por ejemplo, valorización del ruralismo, defensa de la biodiversidad, lucha contra la contaminación ambiental). Nuestra tesis es la de que los estilos de vida constituyen sistemas de signos que nos dicen algo acerca de la identidad de las personas. Son “indicios de identidad” .

Una contribución de Edgar Morin (2001: 69) destaca la importancia de la red personal de relaciones íntimas (parientes cercanos, amigos, camaradas de generación, novias y novios, etc.) como operadora de diferenciación. En efecto, cada quien tiende a formar en rededor un círculo reducido de personas entrañables, cada una de las cuales funciona como “alter ego” (otro yo), es decir, como extensión y “doble” de uno mismo, y cuya desaparición (por alejamiento o muerte) se sentiría como una herida, como una mutilación, como una incompletud dolorosa. La ausencia  de este círculo íntimo generaría en las personas el sentimiento de una soledad insoportable.

No deja de tener cierta analogía con el punto anterior otro rasgo diferenciador propuesto por el sociólogo chileno Jorge Larraín (2000: 25): el apego afectivo a cierto conjunto de objetos materiales que forman parte de nuestras posesiones: nuestro propio cuerpo, nuestra casa, un automóvil, un perro, un repertorio musical, unos poemas, un retrato, un paisaje… Larraín cita a este respecto un pasaje sugerente de William James:

“Está claro que entre lo que un hombre llama y lo que simplemente llama mío la línea divisoria es difícil de trazar… En el sentido más amplio posible […] el sí mismo de un hombre es la suma total de todo lo que él puede llamar suyo, no sólo su cuerpo y sus poderes psíquicos, sino sus ropas y su casa, su mujer y sus niños, sus ancestros y amigos, su reputación y trabajos, su tierra y sus caballos, su yate y su cuenta bancaria” (citado por Larraín, 2001: 26).

En una dimensión más profunda, lo que más nos particulariza y distingue es nuestra propia biografía incanjeable, relatada en forma de “historia de vida”. Es lo que Pizzorno (1989: 318) denomina identidad biográfica y Lipiansky (1992: 121) identidad íntima. Esta dimensión de la identidad también requiere como marco el intercambio interpersonal. En efecto, en ciertos casos éste progresa poco a poco a partir de ámbitos superficiales hacia capas más profundas de la personalidad de los actores individuales, hasta llegar al nivel de las llamadas “relaciones íntimas”, de las que las “relaciones amorosas” constituyen un caso particular (Brehm, 1984: 169). Es precisamente en este nivel de intimidad donde suele producirse la llamada “auto-revelación” recíproca (entre conocidos, camaradas, amigos o amantes), por la que al requerimiento de un conocimiento más profundo (“dime quién eres: no conozco tu pasado”) se responde con una narrativa autobiográfica de tono confidencial (self-narration).

Desarrollemos ahora brevemente, para terminar este apartado, la tesis complementaria según la cual la autoidentificación del sujeto tiene que ser reconocida por los demás sujetos con quienes interactúa para que exista social y públicamente, porque, como dice Bourdieu: “el mundo social es también representación y voluntad, y existir socialmente también quiere decir ser percibido, y por cierto ser percibido como  distinto” (1982: 142). En términos interaccionistas diríamos que nuestra identidad es una “identidad de espejo” –looking glass self- es decir, que ella resulta de cómo nos vemos y cómo nos ven los demás. Este proceso no es estático sino dinámico y cambiante.

El fenómeno del reconocimiento (la Anerkennung de Hegel) es la operación fundamental en la constitución de las identidades. En buena parte – dice Pizzorno – nuestra identidad es definida por otros, en particular por aquellos que se arrogan el poder de otorgar reconocimientos “legítimos” desde una posición dominante. “En los años treinta lo importante era cómo las instituciones alemanas definían a los judíos, y no cómo éstos se definían a sí mismos” (Pizzorno, 2000: 205 y ss.)

Pero de aquí no se sigue que seamos “prisioneros” de cómo nos ven los demás. Irving Goffman, por ejemplo, si bien postula la producción situacional (o dramatúrgica) del self, también subraya su frecuente inconformismo: el yo-identidad no se limita a ratificar modelos de comportamiento generalizados satisfaciendo las expectativas de otros. Pensemos en la imprevisibilidad, en la desobediencia, en la terquedad y en el rechazo con que los niños, y más aún los adolescentes, manifiestan a veces su insatisfacción por el modo en que son reconocidos. Por eso Hegel hablaba también en su Fenomenología de la “lucha por el reconocimiento”: luchamos para que los otros nos reconozcan tal como nosotros queremos definirnos, mientras que los otros tratan de imponernos su propia definición de lo que somos.

De lo dicho se infiere que la identidad de los individuos resulta siempre de una especie de compromiso o negociación entre autoafirmación y asignación identitaria, entre “autoidentidad” y “exoidentidad”. De aquí la posibilidad de que existan discrepancias y desfases entre la imagen que nos forjamos de nosotros mismos y la imagen que tienen de nosotros los demás. De aquí procede la distinción entre identidades internamente definidas, que algunos llaman “identidades privadas”, e identidades externamente imputadas, también llamadas “identidades públicas” (Hecht, 1993: 42-43).

6. Identidades colectivas

Señalamos anteriormente que las identidades colectivas se construyen por analogía con las identidades individuales. Esto significa que ambas formas de identidad son a la vez diferentes y en algún sentido semejantes.

¿En qué se diferencian? En que las identidades colectivas (1) carecen de autoconciencia y de psicología propias; (2) en que no son entidades discretas, homogéneas y bien delimitadas; y (3) en que no constituyen un “dato”, sino un “acontecimiento” contingente que tiene que ser explicado.

El primer punto ya lo desarrollamos extensamente más arriba. En cuanto al segundo, diremos que un grupo o una comunidad no
constituyen una entidad discreta y claramente delimitada como nuestro cuerpo, que es la entidad material y orgánica en la que se concreta nuestra identidad individual. Yo sé dónde comienza y termina mi cuerpo, ¿pero dónde comienza y termina realmente un vecindario, un barrio, un movimiento social o un partido político? Por lo que toca al último punto, cualquiera que haya militado en un partido político o en grupos de participación ciudadana, por ejemplo, sabe lo difícil que es mantener la cohesión grupal y la lealtad duradera de los miembros. Hay que estar negociando permanente con todos ellos y organizando con frecuencia manifestaciones, ritos de unidad y liturgias aglutinadoras. Con otras palabras: hay estar construyendo permanente al partido político o al grupo en cuestión. A esto nos referimos cuando hablamos de “macro o micropolíticas de grupalización”.

¿Y en qué se parecen las identidades colectivas y las individuales? En que, al igual que las últimas, también las primeras tienen  “la capacidad de diferenciarse de su entorno, de definir sus propios límites, de situarse en el interior de un campo y de mantener en el tiempo el sentido de tal diferencia y delimitación, es decir, de tener una ‘duración’ temporal” (Sciolla, 1983: 14).

Para definir la ontología peculiar de las identidades colectivas nos apoyaremos en una obra reciente de Alberto Melucci – Challenging codes (2001) -, que además de representar su testamento intelectual, constituye en nuestra opinión la contribución más significativa a la teoría de las identidades colectivas.

Melucci construye el concepto de identidad colectiva –como categoría analítica – a partir de una teoría de la acción colectiva. Ésta se concibe como un conjunto de prácticas sociales que: (a) involucran simultáneamente a cierto número de individuos o – en un nivel más complejo – de grupos; (b) exhiben características morfológicas similares en la contigüidad temporal y espacial; c) implican un campo de relaciones sociales, así como también d) la capacidad de la gente involucrada para conferir un sentido a lo que está haciendo o va a hacer (p. 20). Así entendida, la acción colectiva abarca una gran variedad de fenómenos empíricos como movimientos sociales, conflictos étnicos, acciones guerrilleras, manifestaciones de protesta, huelgas, motines callejeros, movilizaciones de masa, etc.

Ahora bien, las acciones colectivas suponen actores colectivos dotados de identidad, porque de lo contrario no se podría explicar cómo adquieren intencionalidad y sentido. ¿Pero en qué radica la unidad distintiva que definiría la identidad de estos actores colectivos?

Melucci encuentra esta unidad distintiva en la definición interactiva y compartida concerniente a las orientaciones de su acción y al campo de oportunidades y constreñimientos dentro del cual tiene lugar dicha acción (p. 70). Por eso, lo primero que hace cualquier partido político al presentarse en la escena pública es definir su proyecto propio – expresado en una ideología, en una doctrina o en un programa -, y construirse una historia y una memoria que le confieran precisamente estabilidad identitaria.

Desglosemos los elementos principales de esta definición. Para Melucci la identidad colectiva implica, en primer término, definiciones  cognitivas concernientes a las orientaciones de la acción, es decir, a los fines, los medios y el campo de la acción.[2] Pero el autor añade una consideración importante: estos elementos son incorporados a un conjunto determinado de rituales, prácticas y artefactos culturales, todo lo cual permite a los sujetos involucrados asumir las orientaciones de la acción así definidas como “valor” o, mejor, como “modelo cultural” susceptible de adhesión colectiva. Pensemos, por ejemplo, en los movimientos ecologistas que condensan su objetivo último en la consigna “salvar la vida en el planeta”, y lo viven como un nuevo humanismo que alarga el espacio temporal de la responsabilidad humana poniendo en claro que la suerte de los seres humanos está ligada a la de las formas vivas no humanas, como las animales y las vegetales.

La observación anterior explica por qué se produce siempre cierto grado de involucramiento emocional en la definición de la identidad colectiva. Este involucramiento permite a los individuos sentirse parte de una común unidad. “Las pasiones y los sentimientos, el amor y el odio, la fe y el miedo forman parte de un cuerpo que actúa colectivamente, de moo particular en áreas de la vida social menos  institucionalizadas, como aquellas donde se mueven los movimientos sociales” – dice Melucci (p. 70-71). Por eso la identidad colectiva nunca es enteramente negociable. En efecto, la participación en la acción colectiva comporta un sentido que no puede ser reducido al cálculo de costo-beneficio, ya que siempre moviliza también emociones.

En conclusión, según Melucci la identidad colectiva define la capacidad para la acción autónoma así como la diferenciación del actor respecto a otros dentro de la continuidad de su identidad. Pero también aquí la autoidentificación debe lograr el reconocimiento social si quiere servir de base a la identidad. La capacidad del actor para distinguirse de los otros debe ser reconocida por esos “otros”. Resulta imposible hablar de identidad colectiva sin referirse a su dimensión relacional. Vista de este modo, la identidad colectiva comporta una tensión irresuelta e irresoluble entre la definición que un movimiento ofrece de sí mismo y el reconocimiento otorgado al mismo por el resto de la sociedad. El conflicto sería el ejemplo extremo de esta discrepancia y de las tensiones que genera. En los conflictos sociales la reciprocidad resulta imposible y comienza la lucha por la apropiación de recursos escasos.

Éste es el esqueleto de una teoría de la identidad colectiva.

A U T O R E S   C I T A D O S

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[1] El término “preformativo”, introducido por el lingüista inglés J.L Austin (1962), se refiere a una función del lenguaje por la que la enunciación de un discurso constituye al mismo tiempo un acto que realiza lo enunciado. Por ejemplo, si en una reunión de magistrados el presidente de la Corte dice: “Se abre la sesión”, su “decir” es también un “hacer”, porque la sesión queda efectivamente abierta. Según Austin, la función preformativa se contrapone a la función meramente “constatativa” o declarativa del lenguaje.

[2] Este nivel cognitivo no implica necesariamente, según Melucci,  un marco unificado y coherente. Las definiciones pueden ser diferentes y hasta contradictorias.

 
48 comentarios

Publicado por en 28 enero, 2011 en INFORMACIÓN

 

48 Respuestas a “LA CULTURA COMO IDENTIDAD

  1. Diana Laura 805

    16 marzo, 2011 at 23:52

    Hola Lic. considero que en muchas ocasiones se ha juzgado a las diversas culturas pero desde un punto de vista radical y eso en muchas ocasiones impide visualizar las cosas con un sentido critico y tomando en cuanta las condiciones en las que se ha venido sucitando la cultura, las situaciones externas, aunque eso no es motivo para que se justifiquen injusticias vanas hacia un ser humano.

     
  2. Carlos Alcaraz

    10 marzo, 2011 at 10:21

    me parecen videos acordes a la tematica mencionada como la identidad colectiva vinculada a los muxes que en tal localidad son vistos con mucha naturalidad por toda prsona inclusive las de edad mayor, por otro lado el video de las mujeres afganas vivendo en una cultura de identidad machista sufriendo minimisaciones que para una mujer de nuestra sociedas seria inaceptable para ellas es una forma de vida

     
  3. 803 Anabel

    7 marzo, 2011 at 10:00

    El hablar de cultura hace mencion acerca de una variedad de factores, principalmente las costumbres y las tradiciones las cuales en un determinado momento tienden a influir demasiado en lo que es el desarrollo de nuestras vidas; lo cual por consiguiente nos dan identidad como personas pertenecientes a un determinado grupo social y que de alguna manera nos hacen ser diferentes a otros grupos sociales. Tambien se debe de considerar que por estar sutuado en un lugar y tengas una identidad establecida al cambiar de residencia cambias de identidad; consideraria que la identidad no se pierde simplemente se modifica de acuerdo al lugar en el que te estas desarrollando.

     
  4. rebeca dzib gochy

    1 marzo, 2011 at 21:02

    mmm todos te dicen Lic. luego entonces yo te diré Pa Lic. jiji me parece que en alguna ocasión ya nos habías explicado a mis hermanos y a mi todoooo lo que acabo de leer, el vídeo que subiste de las viudas afganas esta genial para que puedas exponer tu punto esta bastante interesante mmmm sera posible que publiques algo que tenga que ver con mi vocación tu eres el master pero seria para mi muy especial e interesante que publicaras algo que tuviera como tema la música sobre todo la música que yo amo y si de paso quieres verte muy rifado con tus otros hijos pues incluye a Metallica y veras jeje te quiero y pues espero que satisfagas mis cellisticos deseos jeje

     
  5. Patricia Sánchez Sánchez

    11 febrero, 2011 at 13:40

    hola lic. apenas le mando mi comentario pues me inscribi apenas, bueno el video de lo muxes esta muy interesante pues muestra el tipo de cultura, ademas de que se sabe que cada lugar tiene diferente cultura y que se debe respetar. me parace que eeste blog tiene excelentes videos.

     
  6. omar aguilar villarreal 804

    10 febrero, 2011 at 14:29

    Hola licenciado solo escribo para comentarle que en l opersonal me paresio interesante toda la informacion que contiene esta páguina esperando, que se inserte mucho mas información y videos ya que sera de gran utilidad para la psiocología de esta epoca en la que se vive actualmentey a futuro.

     
  7. Ricardo Israel

    10 febrero, 2011 at 13:47

    Este tipo de informacion a traves de este medio es muy practico ya que se complementa la información vista en clase con los documentales e informacion que nos brinda en este portal, ademas que nos brinda un panorama muy amplio y el compromiso que como futuros psicologos tendremos con una sociedad que dia a dia s edeja influenciar por muchas cuestiones, como lo es la cultura, la ideologia y de la propia familia. Soy del grupo 804

     
  8. Ricardo Israel

    10 febrero, 2011 at 13:43

    Este tipo de informacion a traves de este medio es muy practico ya que se complementa la información vista en clase con los documentales e informacion que nos brinda aqui, ademas que como futuros psicologos profesionales que seremos nos brinda un panorama muy amplio del compromiso que se tiene con la sociedad

     
  9. Yezenia Quiroz

    10 febrero, 2011 at 00:05

    Hola Lic. Dzib, antes que nada quiero externarle que me parece muy intersante esta forma de aprendizaje, pues por medio no solo de teoria sino de videos nuestros conocimientos son más enriquecedores. Bueno con respecto al video creo que en México es común que se dé la discriminación, y hoy en día la homosexualidad no es la excepción. Los muxes como se les conoce a los homosexuales en esta región, gozan de cierta libertad, pues dentro de este espacio puede expresar lo que realmente sienten y piensan. Cabe recalcar que somos seres humanos y por lo tanto tenemos derecho a ser y hacer con nuestra vida lo que mejor nos parezca o convenga, además es un ejemplo claro de identidad y cultura.

     
  10. Rosaura Aranda Martinez 804

    9 febrero, 2011 at 21:41

    no cabe duda que un aspecto tan complejo como la vida misma es la cultura gracias por compartir este tipo de informacion

     
  11. Mayra Janeth Candelario Romero

    9 febrero, 2011 at 21:08

    Hola Lic. Dzib los dos videos son sumamente interesante, realmente antes de verlos y de leer el artículo no habia considerado la relación existente entre cultura e identidad. En el video de lo que ocurre con las mujeres viudas en Afganistan es clara la forma en que influye la cultura en la identidad que cada persona tiene porque a dichas mujeres les cambio completamente la forma de vida a partir de la muerte de sus esposos. También es muy interesente el video sobre la cedula de identidad, porque en pro de combatir el crimen se pretende quitar el derecho a la privacidad, puede ser contraproducente porque si lo que se pretende es tener vigilados a todos para evitar la delincuencia, nadie garantiza que los datos confidenciales no sean usados por la delincuencia para provocar extorsiones.

     
  12. Aurelia Zamora Vargas 805

    9 febrero, 2011 at 20:09

    interesantes cada uno de los videos y apartados en este blog, que bueno que la tecnología sirva para hacer públicos todos estos acontecimientos y conocer a un profesional de la Psicología que comparte las aplicaciones de diferentes temas.

     
  13. Aurelia Zamora Vargas 805

    9 febrero, 2011 at 20:07

    sin duda alguna cada lugar tiene sus propias formas de opinión con base a los distintos temas en los que la sociedad mexicana ponemos de manifiesto, es interesante conocer algunas de las concepciones culturales, el video de los muxes es interesante puesto que, la idea que se tiene de los homosexuales masculinos en algunas personas genera una actitud de reprobación y desprecio mientras que en otras solamente es una simple elección de preferncias sexuales, pero tomando en cuenta que cada persona reacciona con base en las propias experiencia se entiede la afección o desinterés sobre el tema. La cultura debe basarse en las propias competencias de la comunidad tratando de respetarlas y adoptando nuevas formas d adaptación siempre y cuando sean positivas o para que la sociedad o cuminidad sobresalga de las demás.

     
  14. Martha Rios Cuadros

    9 febrero, 2011 at 19:18

    HOLA LIC.
    LE AGRADEZCO QUE PUEDA COMPARTIR ESE TIPO DE INFORMACIÒN CON NOSOTROS YA QUE NOS PERMITE CONOCER MAS A FONDO TEMAS QUE NO SE CONSIDERAN DE INTERES,

     
  15. Martha Rios Cuadros

    9 febrero, 2011 at 19:13

    Hola lic. satisfacción me es de gran satisfacción poder leer ese tipo de información ya que nos permite ampliar nuestro esquema cultural y poder conocer de temas que creemos que nos son relevantes pero que sin embargo nos dejan un gran aprendizaje y nos dan pauta para poder emprender nuevas experiencias.
    Le agradezco que comparta con nosotros la información

     
  16. ana rosa molina pineda

    9 febrero, 2011 at 17:34

    hola! lic. me agrada el que nos deje leer este tipo de articulos en los personal por que creo que estamos dentro de un mundo en el que se rige por la cultura y un sistema totalmente elitista entre otras cosas, me gustaria que este tipo de articulos los pudiesemos discutir en clase pues pienso que con ello serian muy interesantes y amenas sus clases gracias.

     
  17. miguel alejandro sanchez irineo 804

    9 febrero, 2011 at 16:15

    lic el video y el tema de identidad y cultura son algo mejor dicho muy interesantes ya que hablan sobre los derecho que tenemos como seres humanos y como podemos hacernos valer

     
  18. Clementina Valdes 804

    9 febrero, 2011 at 16:10

    Hola soy del 804 el video me parece interesantes, pues el saber que en partes Mèxico en un estado como es Oaxaca las personas que son Homosexuales sean aceptados y no vistos como personas anormales, toda persona tiene derecho a tener su propia vida sin ser juzgados. La tradiciòn que se lleva de los Muxes es interesante y entre ellos no lo ven como un hecho raro, me gusta su vestimenta el tiempo que lleva de preparación.

     
  19. Karina Sánchez

    9 febrero, 2011 at 16:01

    HOLA PROFE ESTAN SUPER BIEN LOS ARTICULOS QUE SUBIÓ EN EL BLOG Y ES UNA BUENA OPCIÓN PARA NOSOTROS COMO ESTUDIANTES PODER CONTAR CON ESTAS HERRAMIENTAS YA QUE PODEMOS CONSULTAR INFORMACIÓN SUSTENTADA, ESPERO SIGA HABENDO ARTICULOS INTERESANTES.

     
  20. Miriam García Rosales

    9 febrero, 2011 at 11:58

    Hola buen dia! Es interesante y agradable el hecho de compartir temas tan comunes pero que de alguna manera pasan desapercibidos por muchos de nosotros sin darnos cuenta que el conocimiento o ignorancia de ello tiene una repercusión positiva o negativa de acuerdo a los puntos de vista de cada uno.
    Agradezco el que nos comparta un poco de su quehacer psicológico.

     
  21. Aderly Samanta Hernández Piña

    8 febrero, 2011 at 14:08

    Hola Lic. Dzib soy alumna del 801. Este articulo es muy interesante ya que nos podemos dar cuenta de lo importante que es la identidad en el ser humano y que este concepto hace que cada ser sea diferente, ya que cada ser humano juega un rol dentro de la sociedad. gracias por la informacion que comparte con nostros

     
  22. marisol jimenez de la luz

    8 febrero, 2011 at 14:02

    801 hola lic. me agrado mucho este articulo enserio aprendes y cambias tu panorama …. me adrado mucho leer esto y no sabe como me hizo reflexionar y tener otro punto de vista muy diferente al que tenia.. gracias por la informacion…

     
  23. marisol Jimenez de la luz

    8 febrero, 2011 at 13:59

    hola lic. que interesante articulo, no habia tenido la oportunidad de leerlo y ahora que lo hice me agrado mucho, se aprende muchisimo y en verdad te hace cambiar el panorama que se tiene…gracias por el articulo…….

     
  24. Rosario

    8 febrero, 2011 at 11:37

    Hola Lic. ya revise el articulo de Zaffaroni y a mi parecer es una lectura muy interesante ya que nos habla sobre la importancia que tienen los derechos actualmente, ya que muchas veces creemos que algunas personas no deben de tener las mismas oportunidades de vida y desarrollo que los demas. Sin olvidar que todos somos integrantes de una misma sociedad y que por lo tanto estamos en la oportunidad de lograr algo igual o mejor que otros.

     
  25. Marivel Mariscal Quintanar

    7 febrero, 2011 at 20:53

    Hola. Lic. soy del 804 este video de los muxes es muy interesante y claro se puede observar que la cultura en Oaxaca es totalmente diferente a la de México. Yo soy del estado de Oaxaca y las personas de ahi son muy amables. Creo que si las personas de México tuvieran una mente más abierta hacia la sexualidad y preferencias de cada persona, México sería diferente. Muy buen video.

     
  26. Olivia Neric Gutiérrez Fuentes 805

    7 febrero, 2011 at 20:06

    Hola Lic, los dos videos me parecen interesantes pues nos dan un claro ejemplo de lo que es la cultura y la identidad, ademas es preciso mencionar que en todo el mundo existe una diversidad de culturas. El primer video nos da un claro ejemplo de la cultura que tienen en Afganistan y el hecho de como es tratada la mujer. El segundo video tambien es muy enriquecedor pues nos muestra la apertura que las personas tienen hacia la homosexualidad a pesar de que en la actualidad aun se vive en una sociedad machista. Me parece que este sitio es ideal para poder aprender muchas cosas acerca de la cultura y la identidad. Felicidades!!!!!!

     
  27. Pamela del 805

    7 febrero, 2011 at 19:43

    Un favor lic. pense que ya habia encontrado el articulo que pidio lo checaramos pero en realidad no era ese; no se como encontrarlo, o si me pudiese asesorar para encontrarlo o bien mandarmelo a mi correo si no hay ningun problema, se lo agradeseria mucho.

     
  28. Pamela del 805

    7 febrero, 2011 at 19:34

    Q tal lic. los dos videoas son interesante pero La verdad yo no sabía que en algun lugar aceptaban tal cual a las personas con preferencia al mismo sexo, sobre todo por el nombre con el que son nombrados que es MUXES, ahora este tema ya conocido para mi gracias a este video y por tanto muy interesante para saber más de estas personas habitantes de Juchitan.

     
  29. SANDRA BEATRIZ LÓPEZ GARCÍA

    7 febrero, 2011 at 18:18

    LIC. DZIB NO CABE DUDA QUE LA CULTURA SIGUE SIENDO MÍSTICA Y EN NUESTRO PAÍS HA ESTADO DESDE NUESTRAS GRANDES CIVILIZACIONES, GRACIAS POR AMPLIARME EL CONOCIMIENTO.

     
  30. Delgado Uria Tania 804

    7 febrero, 2011 at 17:26

    Hola Lic. ya he revisado el video de los muxes y realmente es muy interesante, considero que en esta sociedad machista resulta sorprendente conocer como en algunos lugares de Mexico existe más apertura hacia la homoexualidad. Este sitio es bueno y muy interesante, buen complemento con lo que veremos en clase felicitaciones!!!

     
  31. Janet García

    7 febrero, 2011 at 16:26

    Los dos videos son enriquecedores, ya que en el primero se identifica la cultura que poseemos diferentes lugares en cuanto a la mujer este caso es Afganistan, pero muchos como este. En el segundo es un término nuevo para mi, pero en lo que mencionan son comenmtarios que he escuchado ecepto sobre lo religioso, pr mi parte la desconocia.

     
  32. Giselda Isabel garcia

    7 febrero, 2011 at 14:14

    HI LIC. fue muy interesante el video sobre los muxes;pienso que esto es mas bien al gun tipo de representacion con la que los individuos se sienten identificados y es por eso que tienden aseguir ese mas patron de imagen por eso hay tantos en ste lugar.

     
  33. Miranda Camacho Itzel Amacalli 803

    7 febrero, 2011 at 13:53

    Hola Lic. los dos videos son buenos y es muy curioso que en ocasiones solo decimos que eso solo pasa aya y no es cierto, comparando el primer video con lo que se vive actualmente aquí en México, se puede ver como algunas mujeres hoy en día siguen siendo “manipuladas” por los hombres dejando de lado los derechos con los que cuentan y por otro lado en el video de los muxes podemos ver como en algunos estados la apertura para este tipo de personas es muy común. Tomando muy en cuenta este último tema para el próximo debate.
    Buen día Lic.

     
  34. Diana Elizabeth Romero

    7 febrero, 2011 at 13:52

    Lic. Dzib los videos que muestra son muy interesantes, ya que cada uno de ellos nos da a conocer las diferentes culturas y pensamientos que tiene diversos estados y países. Me agrada mucho que este seminario sea muy dinámico gracias a usted. Espero que sigua así ya que hace todo lo posible porque su clase sea muy diferente a las demás.

    Diana, 805

     
  35. Alma T. Romero Careaga

    6 febrero, 2011 at 23:58

    Hola Lic. Dzib, soy alumna del 805, espero y mi comentario no llegue fuera de tiempo. Agradezco la creación de este sitio web, en el cual como futura profesionista de la licenciatura en Psicología adquiriré un aprendizaje significativo del comportamiento humano, puesto que toda la información publicada es relevante e interesante para nuestra preparación académica y como persona. Dentro de lo publicado en el blog, el video de los muxes ha llamado mi atención, puesto que es increíble que en un país donde la sociedad es tan machista, exista un lugar en donde las personas con preferencias sexuales del mismo género sean respetadas como seres humanos. Por esta información brindada y de más, nuevamente agradezco la creación del sitio.

     
  36. Luis Alberto Espinosa

    6 febrero, 2011 at 16:30

    En general creo que las identidades son de gran importancia ya que se establecen en ciertas ocasiones como un rol, para que así se logre la cultura ya que gracias a esta se pueden identificar los diferentes grupos de otros grupos dentro del mismo ámbito, y a estos dos conceptos los podemos denominar como pareja ya que van unidos de la mano para poder determinar a la familia, grupos sociales, etc.
    Y es de gran importancia mencionar que el permanecer siempre a una cultura lograra mostrar la identidad de esta o la identificación con la misma.

     
  37. Ale Rivero

    6 febrero, 2011 at 11:42

    Hola Lic. ambos videos me parecieron de suma importancia, yo sabia que en Afganistan cuando los hombres fallecian y los quemaban las mujeres preferian aventarse al fuego con ellos antes de quedarse viudas, por lo dificil que es la vida para ellas.
    Por otro lado el video de los muxes me recuerda a los gays en la India me parecen que se llaman His- nas o algo asi, y son respetados incluso son llamados a las bodas para que les den su bendicion a las parejas, es cuestion de cultura y me da gusto saber que en un pais tan machista como México aya un lugar en donde son respetados, ya que personalmente siempre e creido que las personas son personas no importa que preferencias tengan.
    Por otro lado no estuve revisando la pagina y no se que onda con la lectura que nos dejo de Raul Zaftaroni, podria porfavor darme el nombre de el articulo o mas datos para que pudiera encontarla o si no es mucha molestia mandarmelo a mi correo.

    Gracias Ale 705

     
    • antoineds

      6 febrero, 2011 at 16:43

      Agradezco su interés y sus comentarios; respecto a su petición lo único que le puedo recordarle es que es parte de su trabajo investigar y obtener de internet el artículo encomendado, algunos compañeros ya lo encontraron; por otra parte la recomendación en clase fue revisar el blog, precisamente porque en él está contenido el temario del curso y la bibligrafía, incluida de la Raúl Zaffaroni. ¡Suerte y a trabajar!

       
  38. Yeraldin Navarrete Ordoñez

    5 febrero, 2011 at 14:34

    Hola Lic. Dzib, soy alumna del 801 me pareció muy interesante el artículo anterior, debido a que realmente somos parte de un fenómeno llamado multiculturismo, o simplemente somos una sola cultura que con el tiempo vamos cambio o reformado los elementos ya establecidos para nuestra comodidad o por querer darle un nuevo rumbo a esa cultura con ventajas o desventajas para la nuevas generaciones. Creo que los temas que vamos abordar en el seminario de verdad son muy interesante sobre todo al leer este tipo de artículos.

     
    • antoineds

      5 febrero, 2011 at 14:52

      Gracias por tomarse el tiempo de visitar este espacio, haré mi mejor esfuerzo porque podamos tener un intercambio provechoso de ideas; creáme que yo también estoy aprendiendo.

       
  39. Liliana Balderas Martínez

    5 febrero, 2011 at 11:26

    buen día Lic.Dzib, soy alumna del 803. bueno pues en realidad el video de muxes me parecio relmente interesante debido al significado de la palabra, pues la ocupan para identificar a las personas homosexuales, lo q bien nos podria dar incapie al proximo debate.

     
    • antoineds

      5 febrero, 2011 at 14:54

      Gracias, seguro que en próximos días habremos de conocer otras visiones del mundo y discutirlas.

       
  40. Liliana MArtínez

    5 febrero, 2011 at 00:28

    soy alumna del 805 y sin duda alguna este tipo de video es enriquecedor para aprender mejor sobre lo que se ve en clase, ademas de que es o resulta mas practico pues asi despierta en nosotros como futuros psicologos, el poder interesarnos en todas las areas de la psicologia para llegar a un fin comun que es el estudio de la conducta humana, Independientemente del lugar que sea y de la forma de vida que nos regala esta comunidad. Puesto que es algo normal y permite cuestionar porqué en otros estados no se les da esa libertad de ser. Gracias licenciado por este buen comienzo del curso.

     
    • antoineds

      5 febrero, 2011 at 14:59

      Créame que el agradecido soy yo, sus comentarios tienen un gran significado para mí y espero que sigamos en la misma dinámica, no sólo en este inicio sino lo que reste por compartir en el curso.

       
  41. Silvia Alvarez

    4 febrero, 2011 at 23:36

    hola lic. soy alumna dl 804…. en realidad es sorprendente como las costumbres varian dependiendo d cada región y como en algunos lugares los muxes son algo “normal”

     
    • antoineds

      4 febrero, 2011 at 23:44

      Sobre este y otros temas quiero que reflexionemos juntos y que redescubramos para qué estamos estudiando esta fascinante carrera.

       
  42. diana matias laureano

    3 febrero, 2011 at 22:58

    hola soy alumna del 804 me parece interensate el video de los muxes y creo que es un buen tema para el debate que tendremos

     
    • antoineds

      4 febrero, 2011 at 23:44

      Gracias por el comentario, este es sólo el principio.

       

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